Te perdono
Te perdono la tristeza, la angustia, la inquietud. Que mi almohada sufriese esos dolores de cabeza. Te perdono la sonrisa de medio lado, la mirada sin brillo, las lágrimas que, pese a mis esfuerzos, he derramado. Te perdono lo poco que siempre te he importado. Te perdono todas las palabras que olvidaste decirme; te perdono todo lo que jamás has demostrado. Te perdono los -malditos- silencios, la incertidumbre, la espera. Te perdono los tiempos sin tiempo; los 'perdón' cuando ya no era el momento. Te perdono la decepción, mi recién estrenado cinismo, la pérdida de la ilusión, mi más que justificado enojo con el amor. Te perdono el desencanto, la pereza, el desaliento. Te perdono la apatía, la falta de ganas de volver a empezar, la desconfianza, la huella que aún no he podido borrar.
Te perdono todas las horas que mediste, todas las que me quisiste, todas las que me hiciste creer que nunca tendría nada que perdonarte.
Te agradezco todo lo que te perdono. Hoy me gusto, me respeto, me admiro, me cuido y me quiero un poco más.