martes, 6 de diciembre de 2011

  A medida que va avanzando el tiempo, que los años se nos vienen encima, que uno va caminando por el sendero que se construye, uno va adquiriendo conocimientos, aprendiendo, confundiéndose, rompiendo y arreglando, peleando y amigando, construyendo y desarmando, y todos los hechos nos marcan, nos dejan una huella. Pero hay algo que es único de cada piedrita de nuestro camino: todas son distintas.

  El camino que uno va armando día a día con sus acciones, con sus aciertos e inciertos, un sí o un no, una palabra dicha o no, todo, absolutamente todo lo que hacemos, repercute en la construcción de aquel camino. Y cada situación que uno vive mientras camina, es una huella que quedó plasmada en nuestro camino, en nosotros. La memoria se encarga de mantenerla guardada, para que uno no la olvide a aquella huella que en algún momento de nuestro recorrido, nos significó, pero que después dejamos atrás, en el pasado.

  Es tan raro el tiempo. Pasado, presente y futuro, así se estructura algo tan imprescindible en nuestra vida: el tiempo. El pasado pasó, ya fue, es historia; el presente es lo que está pasando ahora, en este instante; y el futuro es aquello que nos espera, pero que a la vez es incierto, porque se va modificando permanentemente con nuestros accionares presentes, y nuestros accionares presentes dependieron de aquellos accionares que realizamos antes, que forman parte del pasado. Qué cosa complicada el tiempo.

  Uno siempre dice que el tiempo es valioso, pero en realidad lo que vale es lo que uno hace con el tiempo. Yo puedo pasar la mayor parte de mi tiempo sentada, mientras otra persona pasa la mayor parte de su tiempo trabajando, y otra persona pasa la mayor parte de su tiempo pintando, o cocinando, o andando por ahí. Y para aquel que pasa gran parte de su vida trabajando, esa persona que pasa horas sentada, es una persona que no valora el tiempo, que está al pedo, que malgasta su tiempo, su vida. Y aquel que pinta puede pensar de aquel que cocina, que eso es malgastar el tiempo, y viceversa. Qué es entonces lo valioso del tiempo? Nada. Valioso es lo que uno disfruta y hace en SU tiempo.

  El tiempo, así como la vida, son PROPIOS, no existe ninguna fórmula para aprovechar el tiempo al máximo, ni ningún manual para vivir la vida de forma increíble. No existen porque no hay una vida perfecta ni un uso del tiempo único, porque todos somos distintos y cada uno vive lo que quiere y como quiere. Porque no hay ninguna verdad absoluta, todo depende de quién lo mire, y qué huellas tuvo aquel que mira, mientras construyó el sendero que ya transitó y está transitando.