¿Cómo estás?
Aun siento ganas de compartir mis logros con vos... así como mis derrotas. Te contaría muy orgullosa que volvieron a convocarme para hacerme cargo de la comunicación institucional, y seguro me dirías que no me quede ahí... Sabías como impulsar mi techo más arriba, sabías mostrarme que quizá no lo tenía, o que lo estaba tocando y tenía que subir más.
¿Cómo te sentís?
Te contaría sonriendo lo bien que me está yendo en el trabajo, y te contaría contenta mis proyectos a futuro. Posiblemente no hubiese necesidad de contarte que al final no viajo a Estados Unidos a trabajar, porque no me tendría que escapar de nada. Porque seguiríamos juntos... ¿Lo haríamos?
¿Cómo están tus cosas?
Te miraría atenta y escucharía todo lo que te apasiona, te alentaría a seguir adelante, y compartiría tus frustraciones para apaciguar el golpe. Te abrazaría. Te diría que todo va a estar bien. Te miraría a los ojos y te besaría fuerte, para que supieras que estoy con vos.
Cada vez estoy más convencida de que somos hacedores de nuestro destino. El id de la cuestión, es que no lo hacemos solos, porque dependemos del otro. Siempre dependemos del otro, porque somos seres sociales.
Si pudiésemos sacarnos modismos impuestos por la cultura, si pudiese olvidarme de "lo que da" y "lo que no da"... Si pudiésemos actuar más por impulso y sin pensar tanto, te daría esta carta.
Compartí con vos cinco años de mi vida, hoy sería el quinto aniversario de vida compartida, y a cuatro meses de ya no hacerlo más, aun no me acostumbro a tu ausencia.
¿Te olvidaste de mí?
Te miraría a los ojos, o te llamaría por teléfono y te pediría que me dijeses la verdad: ¿Me olvidaste? Te preguntaría cómo hiciste para hacerlo, y te confesaría que yo aun no puedo, o no sé, pero definitivamente quiero.
¿Sos feliz?
Te lo preguntaría de corazón, y de la misma manera desearía que sí. Te diría que yo no estoy bien, pero que tampoco estoy mal. Que soy feliz por momentos, y que estoy muy contenta con mi vida, pero que aun siento que vos no estás en ella, y me sigue matando por dentro.
¿Cómo estás?
Te lo preguntaría sinceramente, porque aun me interesa saber de vos, porque no entiendo que seas un extraño en mi vida, y porque quiero que estés bien.
¿Qué?¿Cómo estoy yo?
Te diría que es una respuesta difícil. Te confesaría que aun te pienso, y que todavía tengo un dejo esperanzado porque me pidas volver. Admitiría, también, que sé que me hizo bien la separación, que incluso estoy decepcionada de tu actuar, pero luego te diría que aun no descubrí cómo hacer que eso me duela menos, y que sigo siendo -o incluso aun más- débil de lo que aparento ser. Te pediría ayuda para olvidarte, porque aun me duele saber que seguís tu vida y que sigue sin mi. Te preguntaría cómo hiciste para constituir una nueva relación, y si aun te pasan cosas cuando me ves.
¿Por qué no puedo seguir?
Te diría que aun no lo sé, aunque sé que no soy ni la primera ni la última persona que sufre por un desamor. Te pediría que me entiendas, que es lógico para mi estar en un proceso de sanación, te diría que si, que sé que estoy sanando, pero que igual no deja de doler. Te pediría que me entiendas porque fuiste mi primer amor, mi primer novio, mi mejor amigo. Te diría que si estuvieses enfrente mío, podrías mirarme a los ojos y entenderme, como lo hiciste siempre, aunque me atrevería a preguntar en voz alta si ya habremos perdido esa complicidad, como perdimos el contacto estos últimos cuatro meses.
¿Si estoy estancada?
No, te diría que no. Te diría que aunque suene contradictorio aun espero que me vengas a buscar, pero que sigo con mi vida y espero encontrar a alguien que me vuele la cabeza como vos. Te explicaría que es contradictorio porque sé que no podría confiar nuevamente en vos, porque es tanto lo traicionada que me siento, que mis inseguridades son aun más grandes que antes. Te contaría que para mí nadie va a ser como vos, pero que espero poder darle mi corazón a alguien que lo cuide, y que tengo muchas ganas de poder amar a alguien como te amé a vos... Te diría que lo que sentí por vos fue tan único, porque nunca antes había amado así, que me es inevitable compararlo. Pero te confesaría, esperando que te pongas contento por mí, que espero encontrar a alguien que me ame bien, y poder corresponderle. Y, sí, estoy segura de que me dirías que seguro va a ser así, y me pedirías perdón porque estoy sufriendo por tu culpa. Claro, yo te diría que no me tenes que pedir perdón, que no puedo obligarte a que me quieras, y seguro compartiría la culpa con alguna frase del estilo de: "los dos somos responsables", y se me revolvería el estómago al tiempo que mi boca escupe esas palabras.
¿Qué fue?
Te preguntaría qué fue lo que pasó entre nosotros, en qué momento dejaste de mirarme enamorado, en qué momento te fallé, porque estoy segura de que no lo sé, y aunque trate, no encuentro el momento exacto, y eso me carcome la cabeza.
¿Si quiero preguntar algo más?
Te pediría que me dijeras la verdad, que no sé por qué fui tan incondicional porque al final te acostumbraste a que esté sin importar qué, y eso te dio la impunidad para lastimarme. Sí, te di ese poder y en cierto punto me arrepiento, más luego me retractaría y te diría que no me arrepiento para nada, porque esa es la forma en que me salió amarte, y que aunque eso hizo que el golpe al final sea más fuerte, y más duro, no es algo que crea poder cambiar, porque así soy, y así quiero: yo estoy, siempre. Quizá eso le da poder al otro, reflexionaría en voz alta, pero el otro no tendría que acostumbrarse a que yo esté, porque así como me entrego al ciento por ciento, cuando me fallas no vuelvo a confiar. Sí, si fueses honesto me confesarías que es mentira, porque vos me fallaste y yo estoy acá, hablando con vos y preguntándote por qué, pero yo te retrucaría diciéndote que cuando pueda olvidarte, no voy a estar para vos, pero es que me acostumbré tanto a tenerte en mi vida, que me resulta difícil no estar ahí. Y si me preguntaras por qué, te diría que es porque todavía te quiero, pero que estoy trabajando en no hacerlo.
Y para ir terminando la conversación, te diría que seas muy feliz, con quien estás ahora o con quién sea, y te confesaría que me gusta hablar con vos, más no tengo que acostumbrarme porque es más fácil no hablar si quiero olvidarte. Te diría que si no nos hubiésemos separado, hoy estaríamos cumpliendo cinco años de novios, y eso me hizo volver a pensar en un montón de cosas, entre ellas, en lo loco que es el tiempo, porque hace un año estábamos enamorados, y hoy estamos viviendo sin el otro. Te diría que te quiero mucho, más no estoy enamorada de vos, y aunque todavía me duelas, estoy segura de eso. Te confesaría, al pasar, que me molesta mucho que hayas seguido con tu vida tan rápido, y te preguntaría, de la misma manera, si te hiciste el tiempo de llorar nuestra relación. Me dirías que no estabas bien, y yo suspiraría porque evadís la pregunta, porque seguro no lo lloraste, porque no te arrepentís. Y luego te diría, añorando lo que podría haber sido, que volvería al momento en que estabas desenamorándote de mi, para decirte: ¡Hey, no me dejes de amar, amame más porque estoy cumpliendo todas mis metas!¡Hey, no me sueltes, no me dejes ahora, es cuando más te necesito!¡Hey, no te sientas un fracasado, tenes que estar feliz por mí, es mi momento, ya pensaremos qué hacer por vos!
Hey, te diría, por qué nunca pudiste acompañarme en mis proyectos, por qué siempre tuviste tanto miedo de ser conmigo? Y seguro, estoy convencida, te quedarías callado, y yo lloraría en silencio, y luego cortaría el teléfono, porque todo es un 'Y si...' y vos nunca vas a leer esta carta.