Me alejaste de tu vida y te convenciste de que era más fácil dejarlo todo que luchar por lo nuestro. Te convenciste de que éramos incapaces de seguir juntos porque no compartíamos militancia, y te encargaste de desmerecer la mía por no ser tan colectiva como la tuya.
Me alejaste de tu vida y te convenciste que los hijos, el perro y la casa, con el árbol en el fondo, con el banco de plaza para tomar mates, no iban de la mano con tu lucha socialista y así, te encargaste de tirar los proyectos compartidos a la basura.